Adiós plantilla, adiós…

Hemos vuelto a casa. Y tenemos vecinos nuevos. Concretamente, unos 10.000 estudiantes de primero de universidad. O puede que sólo sean 3, considerando que la casa que ocupan es de dos habitaciones, pero desde luego, abultan como 10.000. Ayer tocaban baladas a la guitarra a la una de la madrugada. Carlos pasó a pedirles amablemente que dejaran la canción protesta para cuando saliera el sol, y se tiró allí cerca de 25 minutos. Cuando por fin volvió dijo que le habían invitado a una cerveza. Esta noche, cuando vuelva el guitarreo pasaré yo. A ver si con eso de que estoy más cerca de su quinta, les saco unos berberechos o algo. Si no voy a poder dormir, al menos que sea con la tripa llena.

También tenemos el agua caliente estropeada hasta nuevo aviso comunitario. A Carlos le da igual. Él hace flexiones sobre los pulgares y desayuna cócteles con gasolina. Pero a mí me cuesta un poco eso de ducharme a las 7 con agua fría. O empiezo a lavarme a trozos en el lavabo, como los niños, o la hipotermia mañanera terminará por cristalizarme los minihuevos (y digo mini, porque con cada chorrito de agua fría me los voy notando más pequeños).

Como tercera desgracia, diré que he matado al espatofilo de mi compañero de trabajo. Espatofilo.. espatifilus… bueno, algo parecido. Una de esas plantas que brillan y levantan flores hasta el infinito y más allá. Me lo dejó para que lo cuidara en su ausencia. Tardó dos años en tenerlo frondoso y pinturero y yo he tardado dos semanas en cargármelo. Tampoco es una novedad. Le avisé que a mí se me moría hasta el perejil de la cocina y no me hizo caso. La culpa es de Franco, mi planta chunga. Mientras Franco florezca, seguirán pensando que se me dan de muerte las plantas, cuando la cruda realidad es que Franco es inmortal y mis manitas (que se han de comer los cerdos) no tienen nada que ver en el asunto de sus floraciones.

He ido a comprar otro espatufilo-espatofilo-espatufilus y la de la floristería me ha dicho que no volverán a tener hasta dentro de dos semanas. Mi compañero vuelve el lunes. Para evitarle el shock, le he colocado en la maceta un espatufilus de esos de plástico, que encontré el sábado en el Bricor, con un post-it en el que le explico que ha sido un accidente y que cuando venga la remesa de plantas a la floristería, le compraré una de verdad de la buena. No sé qué más puedo hacer. Llevo fatal esto de matar cosas vivas que no me pertenecen.

Voy a cambiar la plantilla del blog. Le he pedido a Carlos que me pase alguna foto y no para de enviarme fotos cochinas. Le digo que es imposible que con el coñazo que me da con la camarita a todas horas, no tenga una sola foto mía en la que no esté enseñando algo. Él me mira malévolamente, se encoge de hombros y suelta una risita.

Cría cuervos y te sacarán fotos cochinas.