Estilos y legumbres

Hoy han venido al trabajo 20 modelos de Tommy Hilfiger a hacer una sesión de fotos y he coincidido con todos comiendo en el autoservicio de personal. Los modelos de Hilfiger son altos, guapos y de moreno dorado. Y además comen cosas modositas, como ensaladas verdes y yogures desnatados con bífidus, sojas, avenas y todo eso que anuncia Jesús Vázquez en la televisión.

Yo soy bajito, con pelánganos, de moreno «gitanovendebragas», llevo camisetas estúpidas y cojo judías pintas para poder hacer barquitos de pan en el caldito del chorizo, así que sólo podría trabajar para Hilfiger si necesitaran a alguien para sostener el botijo.

Hoy he descubierto que es muy chungo pasar con una bandeja de judías pintas sorteando modelos de Hilfiger. Estoy seguro de que la capa de invisibilidad de Harry Potter se inventó para ocasiones como esa.

Jokin nos ha enviado una tarjeta de felicitación. En el interior pone «Empezáis un nuevo camino juntos. Muchas felicidades.» Se me han llenado los ojos de lágrimas al leerla. Carlos se ha descojonado un poquito a mi costa. No entiende que me emocione con ese tipo de cosas. Normal. Tiene seis hermanos. Seguramente pasó toda su infancia soñando con un cuarto de baño vacío. Lo que yo llevo a la espalda es distinto. Para mí saber que todo lo que haga a partir de ahora no lo haré solo, es como fumarme un peta en lo alto del Kilimanjaro. Voy de de subidón a subidón y tiro porque me toca.

Me ha llamado Ana Belén para explicarme por qué no puede venir al juzgado el día de la boda. Le he dicho que no necesitaba excusarse porque me daba igual, pero no ha debido notarse que era verdad, porque aún así me ha metido un rollo tremendo sobre su padre, la finca de su padre y no sé qué casa de no se qué pueblo. Luego me ha explicado con muchos pucheros que el otro día se llevó un susto tremendo porque fue a tomarse una copa con las amigas y se metió por error en un bar gay. Me ha dicho que el sitio se llamaba «La mariquita» y que estaba por la zona de Chueca. Le he preguntado si eso no les había dado alguna pista, y ella se ha quedado un ratito callada y luego ha dicho «¿por qué? ¿qué quieres decir?»

Estoy seguro de que Ana Belén tampoco hace nunca barquitos de pan en las judías pintas, así que puede que al fin y al cabo, no sea tan terrible esto de ser humano, defectuoso y mortal.