Animales proletarios

Se me acaba de romper la cremallera de la bragueta. Lo mío con los pantalones en el trabajo es un sinvivir. Voy a empezar a traerme monos de esos con botones en el culo, en plan bebé. No puede ser esto de estar enseñando el estampado de los calzoncillos un día sí y otro también. Si yendo tapado tengo pocas opciones de aumento de sueldo, enseñando dibujitos de power rangers ya… ni lo pienso.

El próximo lunes vienen a casa unos tíos de una revista de decoración, para hacer un reportaje fotográfico de algunas habitaciones. He flipado pepinos cuando me lo han dicho esta mañana. Karlos no. Karlos lo ha asumido en plan samurai, como siempre. He tenido que repetirlo tres veces (la última a gritos) para que reaccionara lo más mínimo, y cuando lo ha hecho, no ha sido en plan «halayupivengaya» sino levantando una ceja y diciendo «aham.»

Le he dicho que eso de que sacaran tu casa en una revista era flipante y me ha dicho que no, que en realidad era una pollada (literal) porque el fotográfo del reportaje era amigo suyo, el director de la revista un excompañero, y el decorador de interiores que montó su casa, el conocido de un amigo. He aprovechado la coyuntura para decirle que lo de contratar a un decorador de interiores era lo más mariquita que había oído en mucho tiempo, y él, como toda respuesta, me ha plantificado en los morros la bayeta verde de la cocina, justo esa que hay que tirar porque ya apesta a huevo.

Desde que se lesionó el tobillo suele hacer ese tipo de cosas. Creo que es porque todavía no se encuentra en condiciones de perseguirme y opta por cerrarme la boca lo antes posible y de la manera más certera.

Yo sí que estoy emocionado. Creo que es porque tengo más de gilipollas que de samurai (por eso y porque para mí la decoración de interiores consiste básicamente en poner la jabonera a juego con el escobillón del wáter). Voy a azuzar a los gatos para ver si los puedo colar de estrangis en alguna foto y así tengo mascotas famosas de esas que salen en las revistas, como los chuchos cabezones de culo gordo que tiene la reina de Inglaterra.

Azuzaría también a Vargas, pero hace tres días que vive dentro de los muelles del sofá y sólo sale dos veces al día para comer y estirar un poco el rabo, así que va a resultar pelín difícil pescarle. Podría utilizar artes gatunas para hacerle salir, pero Tequila tiene las garras delanteras aplastadas y no pilla cacho con ellas, además de que la oreja chunga se le atasca en el tapizado. Con Tripi no cuento porque tiene sobrepeso y no le cabe la tripa por debajo y Peyote… Peyote no se puede arañar las calvas del culo porque así nunca se le cerrarán las cicatrices del todo.

Bueno, vale, sí. No creo que me lo saquen a ninguno en un reportaje, no.