Me voy a alimentar tortugas

Tengo 40 minutos para escribir este post. Qué bonito esto de escribir contra reloj. Mañana lo leeré, descubriré que es una mierda, lo cambiaré 20 veces y alguno de los que están suscritos dirá “pordiosquelomaten….”

Flipando porque a Vargas le mola la comida para tortugas. Jamás lo hubiera pensado. Se me sube a la palma para zampar los restos de los dedos. Karlos dice que no puede ser bueno. Yo estoy con que mucho no se equivoca. He acercado la nariz a la caja y aquello apesta a culo de bruja. Pero bueno… me ha servido para que salga del somier, así que por lo menos es un culo de bruja útil.

Ahora le veo asomando el hocico por los barrotes de la jaula y me da lastimica. Claramente y pese a las buenas intenciones, no estoy hecho para tener animales pequeños. A mi incapacidad para tenerlos encerrados, se suma mi destreza para pisarlos y reventarles los hígados sin pisparme, y esa puede ser una combinación letal. A partir de ahora me tengo que dedicar a criar cosas que pueda dejar sueltas por ahí y que sean bien visibles, como gatos… perros… conejos… manatíes…

Una amiga de Karlos me ha llamado esta mañana para decirme que nos estaban organizando una despedida de solteros. Al principio me ha parecido cantidad de divertido por aquello de que somos unisex y podemos celebrarlo todos juntos al alimón, pero luego se ha puesto a contarme como en la última despedida, habían vestido a los novios con trajes de hada disney y unas antenitas de minipollas y ha empezado a sudarme hasta el culo. Se lo he dicho a Karlos por guasap y me ha contestado diciendo que a fecha de hoy, no existe ninguna criatura en el mundo que le pueda poner a él un disfraz de hada, sin que peligre seriamente su integridad física, pero eso no me supone ningún consuelo. Karlos mide 1’90 y se defiende de puta madre, pero a mí se me inmoviliza en tres movimientos con una goma elástica y un clip.

Mucho me temo que voy a ser otro de esos solteros que no se despidan nunca.

Hala. Me voy a Atocha. Viva San Francisco.