Como dice Rafa, respirando un poco mejor

Karlos me ha traído una bolsa de nubes al trabajo. Una bolsa de nubes. Él. El paladín de la buena alimentación. El capitán general de la liga antichuches. Creo que aún no se ha repuesto de lo de mi cáncer de huesos que no era cáncer de huesos. No sé si aprovechar la coyuntura para confesarle que quien le rayó el lateral trasero del coche no fue un desalmado conductor desconocido, sino estas manitas mías (que se han de comer los cerdos) con la inestimable colaboración de una de las columnas de su parking.

Mi suegra está bastante cabreada por haber llevado lo de mi sombra chunga en secreto y no haberle dicho nada antes. Me ha castigado sin maravisopa de marisco hasta las Navidades del 2014, y ha amenazado con darme coliflor con mayonesa el domingo, cuando vayamos a comer. Odio la coliflor con mayonesa. Y sin mayonesa. Odio la coliflor. Por muy vitamínica que sea, sabe igual que huele; a pedo absoluto. Yo le he dicho muy educadito (y muy mentiroso) que me había críado con frailes, como Marcelino Pan y Vino, y que eso hacía que me comiera las coliflores sin rechistar, además de no molestar nunca a nadie con mis problemas de salud. Ella ha dicho «¡marcelino pan y pollas!» (literal) y luego me ha dado un cuadernazo y un beso. Por ese orden: primero un cuadernazo ¡ponc! (que ha dolido porque era un cuaderno de los de tapa dura) y luego un beso ¡chuik!

Mi suegra es una mujer de mucho carácter y muchos contrastes, igual que Karloszeta. En un minuto te achuchan, y en el siguiente te sacan los mondongos con una cuchara. Creo que forma parte de la genética familiar.

Estoy contento porque hay bastantes posibilidades de que me puedan extirpar el tumor sin intervención quirúrgica, con sólo 24 horitas de hospitalización y saliendo de allí por mi propio pie. Menos mal. Estoy un poco hasta los cojones de médicos y hospitales en lo que va de invierno. A este paso van a tener que ponerme una estrella de la fama en el suelo de la entrada, como las de Hollywood Boulevard. Cada vez que voy, me dan los buenos días hasta las limpiadoras de los wáteres.

Hace mucho frío en la calle. Le he hecho a Asesino Desgarracipotes un jersey con uno de mis gorritos-condón, para abrigar un poco su escasez de chicha cuando le saco al parque. Queda cantidad de raro con él puesto. Parece un perro-bala. Karloszeta se ha descojonado vivo cuando lo ha visto. Hemos tenido que parar a mitad de camino para que cogiera aliento y se secara las lágrimas(Karloszeta, no el perro). Pobre Asesino. Como un día aprenda a hablar humano, nos va a mandar a todos un poquito a la mierda.