No consigo que en este blog quede nada centrado. Ni yo

Ya estoy en casa con mi perro klingon y el resto de mi tribu imposible, incluídos loros camorristas y panzers pelotaris.

Este será un post cortito porque ponen Cisne Negro y es justamente la película que estaba yo viendo en el cine con Karloszeta, cuando él puso su dedo meñique sobre mi mano por primera vez y a mí se me erizó hasta el trígemino. Ahí, justo ahí, con su dedo sobre los míos durante esos… no sé… veinte minutos… me empecé a dar cuenta de que estaba yo un poco perdido en el universo Karloszeta. Por eso, es una película a la que tendré siempre especial cariño (eso sin contar con que me vendrá de coña averiguar qué fue lo que pasó durante esos veinte minutos de metraje en los que estuve en babia).

Ya estoy en casa. Tal y como me prometieron la operación fue sencilla y rapidita, salvo por las 12h. que tuve que pasar de postoperatorio boca abajo, en las cuales pensé que nunca podría volver a levantarme como los chicos normales con lumbares articuladas de las de toda la vida. Pero bueno, ahora ya todo eso ya es historia, y salvo pasar unos cuantos días sin poder bailar muñeiras y escalar el Aconcagua, pues… me encuentro bastante bien y bastante desosteomizado. No puedo decir lo mismo de Karloszeta porque el pobre se ha pasado la noche en blanco vigilando que yo no me ahogara con mi propio vómito (bienvenidos a las paranoias postanestésicas de un panzer matamédicos) y no ha podido disfrutar ni de cuatro minutos de sueño. De hecho… creo que durante la película de esta noche, más que ponerme el meñique encima, me pondrá la cabeza, el costillar, los brazos y lo que se tercie para acomodar un sueñecito en condiciones utilizándome de nepoalmohada con pelánganos. Bueno. Vale. Yo diría que se lo debo.

Me hacía cantidad de ilusión llevarme mi osteoma ostentoso en un frasquito para enseñárselo a la concurrencia, pero en el último momento me lo han quitado (snif). Mi suegra me ha explicado que habían achicharrado la mayor parte con descargas eléctricas (lo cual no suena precisamente a juerga) y que necesitan el minicacho vivo para patología. Una pena, penita, pena. Yo ya estaba haciendo planes para desarrollar un nuevo mininepomuk cuando lo de la clonación por adn fuera algo viable para la ciencia. Hoy por hoy, me vendría de coña para sentarle en lo que queda de curso de photoshop junto al chivato, mientras yo me daba unos paseítos por el retiro para tomar un poquito de solecillo madrileño con unas cortecitas y una fanta.

Otra vez será.

Ya tengo un preboceto de mi juego para app store. Es un puto caos.