Los champiñones chinos no te quitan el miedo

Voy a morir en el paintball. Me acribillarán. Me dejarán el pellejo como un dálmata. Meteré la zanca y terminaré matando a los de mi equipo. Los cabagge patch kids le harán morder el polvo de la derrota a Karlos y Karlos me terminará mordiendo a mí la vena yugular. Seré la vergüenza de los paintboleadores del mundo mundial.

Jokin y yo hemos estado practicando tiro en su terraza con una pistola de aire comprimido. Previamente, le había dicho que yo no sería capaz de acertarle a un elefante metido en una cabina de teléfonos (metido el elefante, no yo). Ha dicho “tonterías, la excelencia sólo es práctica.” Me ha puesto una diana de cartón. Ha dicho “venga, ahora intenta dar en el centro.” He tirado. No he dado en el centro. Ni en el centro, ni en la diana. Me ha puesto una diana más grande. Ha dicho “bueno, no hace falta que des en el centro, con que te acerques, vale.” He tirado. Tampoco he dado en el centro. Ni en el norte, ni en el sur, ni en el este, ni en el oeste. No he dado en NADA. Me ha puesto un pedazo de cartón más grande que algunas islas del pacífico y me ha hecho adelantarme tres pasos. He tirado. Ni flowers. El cartón se ha descojonado en mi cara. Le he dicho a Jokin (chulito yo), que la pistola debía de tener el cañón desviado y que por eso tiraba torcido. Ha tirado Jokin. Diez tiros. Los justos para dibujar una carita sonriente en todo el centro del cartón. Le he mandado a la mierda y me he ido a casa para llorar en el hombro telefónico-germánico de Karloszeta. Le he dicho “No puedo acertar con un balín en un cartón del tamaño de Bora-Bora” Él ha respondido “Qué mas da… se trata de divertirse, no de ser el mejor.”

Como se nota que no serán sus pelotas las que ese día se tiñan de azul prusia…

Voy a morir. Tengo que inventarme algo para quedarme fuera como un cobarde ajqueroso sin que se note que realmente soy un cobarde ajqueroso, pero no sé el qué. Aquello es un secarral perdido y aislado en el culo del mundo. A ver qué coño puedo hacer por allí si no es meterme a pegar tiros con los demás. Como no vigile la máquina de las cocacolas…

Mañana volveré a llamar al tipo del paintball. A lo mejor me dejan luchar con lanza.