Ya sé que te debo un diario, Karlos. Mañana

Bueno, pues de furioso paso a triste porque ya se han llevado al loro.

Noto la ausencia. Menuda gilipollez. Hablamos de un pollo de colores cuyo máximo encanto residía en morderme y llamarme puta. Pero ya me había acostumbrado a traerme la jaula al sofá para ver Bob Esponja y la verdad es que ahora mismo echo en falta sus chirridos. Para compensarme emocionalmente me he traído a Palomeque. No me insulta, ni suelta chirridos, pero desde luego muerde como un marinero. Pienso que, ya que he fracasado como entrenador de loros, voy a intentar espabilarme como entrenador de hamsters. De aquí al verano tengo que conseguir que deje de masticarnos a todos como un guerrero korowai y se haga una rata sociable y cariñosa.

La ventaja de Palomeque frente a sus dos antecesores (aparte de que no haya quien lo tosa) es que es bastante más listo que los demás. De hecho, probé el laberinto del jamón con él y en lugar de encontrar el camino correcto, lo que hizo fue ir tirando paredes abajo hasta llegar al cebo en línea recta como un zapador. Creo que tardó unos cuatro segundos en destrozarme todo el invento y zamparse la tajada a dos carrillos. Si hubiera sabido escribir con teclas, como aquella chimpancé del experimento, estoy seguro de que me hubiera puesto “falta el pan, inútil”

Arrastra tal mala hostia, que me tiene a los gatos acojonaítos (al perro ni le nombro, porque no sabe ni que existe Palomeque. Su universo aún no se ha expandido más allá de lo de seguirme hasta al wáter con la correa y el jersey). Yo que estaba preocupado porque jugaran al billar con él… Joder. Si aquello no hay quién lo coja. Le metes en la bola y ya lo único que ves son ráfagas naranjas cruzando el pasillo a toda hostia. Que para pararlo tengo que hacer unos blocajes de portería al palo, que ríete tú de Pepe Reina.

Tengo que averiguar de dónde demonios lo sacó Karloszeta cuando estuvo en Colonia. A lo mejor es el resultado de un experimento genético con adn de ocelote, y estoy aquí perdiendo el tiempo con mis mierdilaberintos de jamoncito paria, cuando debería estar ganando pasta entrenándole para el pressing catch.