Alienamiennnnyipiiiiiiii – día 2

He pilotado la avioneta. Yo. Con estas manitas que se han de comer los cerdos. Como resumen del vuelo, saco los siguientes puntos en conclusión:

1. El mando de una avioneta no se parece en nada al joystick de un videojuego.

2. El mando de una avioneta no debe girarse nunca como girarías el joystick de un videojuego (sobre todo si no te hace ilusión vomitar en ese momento).

3. El vértigo absurdo que puedes sufrir cuando te asomas a los 10 metros de un puente, desaparece cuando subes los 5.000 de una avioneta. Tiene una explicación cantidad de interesante, que relaciona el vértigo con la inclinación de los planos visuales (o algo así), pero no la puedo contar porque no he hecho ni puto caso mientras me la explicaban, por culpa de un pájaro que pasaba por debajo del avión.

4. Jamás aprenderé a pilotar avionetas, porque mientras me explican cosas interesantes, miro pajaritos.

5. Estoy listo para tirarme en paracaídas.

6. No es buena idea decirle al piloto que estoy listo para tirarme en paracaídas, porque con la risa se desconcentra.

7. Si el piloto de una avioneta se desconcentra, tienes muchas posibilidades de tomar tierra al estilo dry-martini de James Bond: agitado, pero no batido.

8. Si no miras la escalerilla también tienes muchas posibilidades de bajar a tierra con el culo.

Halayá. Voy a ponerme en el dvd Luces Rojas para destripársela a Karloszeta cuando vuelva.