¡Alegría, alegría y pan de Madagascar!

Ha vuelto Karloszeta. Así, cuando nadie le esperaba, menos yo, que le esperaba a todas horas desde que se fue. Voy a aprovechar para escribir estas cuatro líneas mientras se está duchando. Venía lleno de polvo naranja y oliendo a cabra. Dice que no ha podido ducharse desde que se fue. Yo me subía a su chepa de alegría y él no paraba de repetir «no te acerques que apesto… no te acerques que apesto…». Ya vés qué problema. Me hubiera calcado con su camiseta aunque oliera como todos los establos del oeste de Minnesota.

Me ha traído un diamante negro sin pulir. Es como una lágrima de carbón. Al verlo le he preguntado si era un diamante de sangre y se ha descojonado un buen rato. En circunstancias normales le hubiera tirado un zapato, pero como tenía muchas ganas de que estuviera en casa, por esta vez me he limitado a reirme yo también. Dice que pulirá el diamante y lo engarzará para que me lo pueda colgar del cordón de cuero donde llevo el ammonite. Qué bien recuperar mi ammonite. Estoy convencido de que los regalos que se hacen por cariño, están cargados de energías positivas y tienden a convertirse en amuletos de la buena suerte. A lo mejor el diamante negro me sirve para no quedarme colgado de un chopo cuando aterrice con el paracaídas. Soy talmente el tipo de persona a la que le pasan ese tipo de idioteces.

También me ha traído otro hamster para que mitigue la sed de sangre de Palomeque (ya sé que no debería bromear con eso, ya…). Este viene de una escala de tres horas en Londres, así que es mucho, mucho, MUCHO más tranquilo y flemático que el otro. Le he sobeteado durante un buen rato y no me ha mordido ni una sola vez. Karlos dice que es porque está en estado de shock. Puede ser. Le noto una expresión rara en los ojos. Como si hubiera visto a la Vírgen de los hamsters o algo así. De aquí a mañana pensaré otro de mis nombres absurdos para ponerle.

Estoy muy contento de no tener que dormir solo esta noche. A lo mejor lo celebro con algo grande. No sé… quizá colacao con pepitas y trozos de sobao pasiego.

También soy del tipo de persona que a cualquier cosa le llama celebrar.