Para Karloszeta

No he tenido un buen día, tú lo sabes. Y tampoco he contribuído mucho a que tú lo tuvieras. Así que mientras venías para acá, he recogido los diarios viejos que tenías aún en tu estantería, los he ordenado y he buceado por el blog, para intentar recordar por dónde me quedé cuando los transcribía. Ya ves. Por una vez, me paso mi maldición djin por el forro de los huevos y hago lo que te dije que haría. Lo haré cada domingo. Porque aunque no soy cariñoso, ni disciplinado, ni ordenado, ni lógico… te quiero. Y querer compensa todo lo chungo del universo.

Lo sé porque me lo dijiste tú.