Qué bonito todo…

No me he muerto ni nada. Ni me ha tragado el agujero negro ese que se come a los bloggers que no dicen adiós.

Apunte intermedio: Cuando digo bloggers que no dicen adiós, me refiero a los que escribieron en algún momento, no a los penosillos de personalidad dispersa que publican UN post que dice: ¡¡hola a todos!! ¡¡hoy empiezo esta pequeña aventura donde contaré todo lo que se me pase por la cabeza!! ¡¡será superchupi!! y con eso lo dan por terminado para siempre, dejándolo en el limbo de los zombieblogs que llenan la blogosfera por millones. A esos no les traga nada. Se disuelven por propia involución.

En realidad, lo único que me pasa es que he reinstalado el sistema operativo en mi portátil, sin que tuviera la suerte de que antes me comiera la mano un cerdo. Y es que anteayer descubrí que resulta bastante útil el leer lo que pone en los discos de recuperación del sistema, antes de meterlos y darles al intro. Sobre todo esa parte de «warning: all data, applications and settings will be deleted, imbécil» (la palabra final es aportación mía). Jesús me decía en 2010:  «haces las cosas demasiado deprisa, Ariel» y Karlos me ha dicho hoy: «haces las cosas demasiado deprisa, Ariel», así que puede que al final ellos, independientemente de que podrían decirme algo más útil en los momentos de pánico, tengan razón y yo no.

Pues eso. Que todo a tomar por culo. Mis escritos, mis comics, mis dibujos, mis ensayos con dibujos animados, mis bocetos, mis cabeceras, mis plantillas, mis fotos, mis cartas, los logs, los componentes del blog… todo, desde 2005 hasta hoy, aniquilado. Con dos cojones. Y no sólo eso. También se ha desconfigurado la tarjeta Ethernet del equipo y no puedo conectarme al wifi. Así que nada. ¡¡Hoy empiezo esta pequeña aventura donde contaré todo lo que se me pase por la cabeza y será superchupi!!

De hecho, puede que me suicide antes de la merienda.