Cuidado: Spoiler de Winter’s Bone y Old Boy

Ya estoy en el trabajo. Rumores de despidos para el año que viene y servidor pasando ampliamente de todo lo pasable y por pasar. Debe ser que aún estoy en mi formato vacacional. O debe ser que llevo incumpliendo las normas tanto, tantísimo tiempo, que ya me considero inevitable carne de cañón, y hago la de los budistas: “si puedes solucionarlo ¿por qué te preocupas? y si no puedes solucionarlo ¿por qué te preocupas?”

Me he levantado un poco pocho. Toda la noche con fiebre y pesadillas absurdas recurrentes, como el estar metido en el coche de vuelta a casa, y  hacer el camino una y otra vez, sin poder llegar jamás. Y justo cuando por fin aparece Karlos en una esquina y dice “tranquilo, que ya conduzco yo”, va y suena el despertador. Cagontó. Una mierda eso de que llegue tarde a mis pesadillas absurdas. La culpa la tiene mi psique, por quitarle el traje de batman.
Creo que el desencadenante de mis comeduras de tarro nocturnas es “Old Boy”. Ayer la vimos. Después de leer un artículo de Cinemanía sobre las mejores 200 películas de la historia del cine, se nos ocurrió confeccionar una lista con nuestras mejores diez películas de la historia del cine, e ir viéndolas a lo largo de veinte días consecutivos. Y ayer, aprovechando que ya dejábamos las cumbres y volviámos a casa, empezó Karlos con el número uno de su lista: “Old Boy.”
No es buena idea ver Old Boy antes de irte a la cama. Es un peliculón (porque lo es), pero tiene determinadas escenas que una vez dentro de la retina, te acompañan durante semanas en forma de pensamiento chungo. Me pasó igual con Winter’s Bone. Cuando la cría tiene que cortar las dos manos del cadáver de su padre que está hundido bajo el agua, a mí me faltó poco para tener que recogerme las bolas oculares del cuenco de las palomitas. A Karloszeta, sin embargo, todo eso le resbala. No se inmuta con nada. El protagonista de Old Boy le arranca la cabeza con los dientes a un pulpo crudo y mientras yo suelto estertores tipo “glglglglg…” Karlos dice “¿Te acuerdas de lo ricos que estaban los calamares de Madeira?” y así todo. Si en la pantalla a un tipo le sacan los dientes con un martillo, mientras tú agonizas, él se acuerda de que tiene que ir al dentista. Y cuando le acusas de no tener sangre en las venas, se descojona a tu costa y dice “pero si es película…”
Hoy me toca a mí. Voy a ponerle Wall_e. Con dos cojones. Tal y como tengo la cabeza ahora mismo, no me veo capaz de superar nada cuya violencia vaya más allá de la muerte de Chanquete.