Hace frío ¿eh?

He sacado buenas medias (de exámenes, no es que ahora me dé por la calceta). Hacía más de un año y más de dos que no sacaba buenas medias, así que en casa todos andamos flipando mucho. Los gatos también. Se cruzan conmigo en el pasillo y me hacen la ola.

Creo que cierro mi etapa de estúpidosinsentido y me recupero un poco a mí mismo. Aunque será una recuperación breve, porque Karlos me prometió unas vacaciones salchicheras como compensación a tanto pánicoexamen, y nos vamos este domingo siete días a Salou. En furgoneta. Enigma absoluto. ¿Por qué viajamos en furgoneta? pues ni puta idea, pero nos vamos en furgoneta, lo supe ayer en un descuido de mi cuñado Urko.”Karlos ¿por qué tenemos que irnos en la furgoneta?” “Porque sí”. “¿Y por qué no me lo habías dicho?” “Porque no.”
Bueno. Pues porque sí y porque no, me voy a Salou en furgoneta. Quizá vayamos a dedicarnos al contrabando de txacolí y no me he enterado. Me da igual. Me la pela. Como si vamos en dromedario. Yo quiero mis vacaciones salchicheras. Con su colchoneta cutre, su chiringo de playa, sus chancletas de goma, su sepia a la plancha, su LATACOCACOLALATACERVEZAAGUAFRIABARATOBARATOOOOO… y todo lo demás.
Luego iremos a China, sí. Ese será el viaje pijo, guay  para poner fotos, hacer diapos y contar a las amistades como si fuéramos superchupis y tal. Pero estas… estas… ESTAS SON MIS VACACIONES SALCHICHERAS. Y no me las quita NI DIOS.