Tenemos que sacrificar a Diplodocus. Al final no podemos solucionar su lesión neuronal. Han empezado a fallarle las patas traseras. El veterinario nos ha dicho que pronto empezarán a paralizarse los riñones y que si no le sacrificamos, vivirá una agonía espantosa. No hay más opciones, ni ninguna otra realidad a la que podamos agarrarnos.

No sé cómo voy a explicárselo a Simón.

Va a ser una noche muy larga.