Y hola de nuevo


Me dice Jokin que no volverás hasta el martes y tu mensaje raro de los mil símbolos, me indica que estás preocupado. Te imagino escribiéndolo en el minitecladito de la blackberry, con ojitos de pitirri bajo la luz de una linternilla, y me descojono. Pobre… Muy preocupado tienes que estar para hacer algo así sin terminar saltando encima de la pantalla con las botracas 4×4…

No lo estés. Aquí vamos tirando. Sigo viviendo sin vivir en mí, y ahora que me acerco de nuevo a la infierjornada laboral, empiezo a notar como se me va anudando el hígado, pero sigue sin ser nada que no se pueda solucionar con tiempo y aguante. Y de aguante toda mi vida he estado bien sobrado.

Me han vuelto a echar la bronca en la piscina por comportamiento subnormal. Esta vez ha sido por jugar con una pelotita de goma. En mi defensa diré que ha sido únicamente en la calle donde íbamos a entrenar y en un momento en el que la piscina estaba vacía, y en la suya, diré que había un cartel del tamaño de Pamplona que prohibía claramente este tipo de cosas. Mucho me temo que toda la buena imagen que te has labrado tú durante estos meses, de tutor serio, guapo y responsable, me la estoy cargando yo con la mía de pelánganos monguer. Le he dicho a Simón que ya no podíamos portarnos mal en la piscina y que lo de hacer el mono se había acabado. Él ha puesto cara de «¿y a mí qué demonios me cuentas si eres tú el de las ideas de bombero?»

O eso me ha parecido desde mi complejo de culpabilidad…

Ha vuelto a ponerse a llorar cuando hemos guardado en la bolsa los comederos y la correa del perro. Él llora, yo lloro, le digo que no llore, él me dice que yo también lloro, yo le digo que no lloremos ninguno… Formamos un cuadro bastante absurdo. Siento mucho todo. Siento que Simón esté triste. No le acogimos para darle estos disgustazos ¿no? También siento que Diplodocus no haya sobrevivido. Tampoco le acogimos para eso, Karlos. De alguna forma absurda y surrealista en mi cabeza, siento que estoy fallando a todo el mundo.

Ya… ya sé qué me estarás diciendo ahora. Soy bueno, soy listo, soy inteligente, soy capaz, soy fuerte, puedo con esto. Puedo con todo. Y bla, bla, bla…

Te he hecho un dibujo. De los de gatos que te gustan. Para que te rías, y para que veas que estoy bien. Que estamos bien (no es por nada, pero no me negarás que me salen los tres clavaos).

Te queremos