Belenes multirraciales

Hola mundo de yo. ¿Todo bien? todo bien.

He vuelto al trabajo. Alegría, alegría y pan de Madagascar. Y todos los días, TODOS LOS DÍAS, vengo con mi post en la cabeza para escribir, pero luego entre simones, perros, gatos, tortugas, cenas y yanotengocalzoncilloslimpios, me dan las tipitantas y me sube la pereza por el ombligo. Yo necesito días de 28 horas o jornadas laborales de 4 (mejor lo segundo).

Tequila está en celo, así que ahora, las horas de sueño las dedicamos a tirar zapatillas por el pasillo y gritar cállate-maldita. No sé si lo he comentado alguna vez por estos lares, pero a Tequila no la podemos castrar porque tiene problemas cardíacos y la anestesia la pondría en peligro, así que toooodos sus celos, y sus lloriqueos ñiaou-ñieu nos los comemos con patatas, cada uno de los cinco días que duran. Durante ese periodo, tendemos a odiarla un poco, y rezamos en secreto porque a alguno de los dos gatos machos que pueblan esta casa, le crezcan de nuevo los huevos amputados y solucione el asunto con un par de empujones. Pero claro… eso no es algo que suela suceder muy a menudo. Por el contrario, tanto Peyote como Tripi tienden a darse paseítos indolentes por delante de nuestras barbas con expresión de “haberlo pensando antes, mamonazos.”

Llevo dos días haciendo animales con plastilina y cáscaras de huevo para el belén gigante del colegio de Simón. Anteayer hice un camello, hoy una vaca y mañana voy a hacer un loro. Karlos me dice y me repite que no puedo meter vacas y loros en un belén, porque la profe terminará dándome una colleja. No sé por qué se preocupa tanto, la verdad. Al fin y al cabo, toda España mete pastores castellanomanchegos en pleno desierto de Cisjordania y nadie se queja. No veo por qué razón no puede haber también loros que den tropicalidad al ambiente.

El viernes a lo mejor meto un oso panda. Un oso panda siempre viste muchísimo en los belenes.