Zumalacárregui (*)

Hola blog. Abandonado te tengo, lo sé. Si fueras humano, me escupirías. Pero a veces hay razones que pesan bastante más que lo de tener un mal día. Y para recordarlo, aquí vengo a dejar constancia.

Muy mala semana en nuestra vuelta a Madrid. Uno de mis cuñados enfermó y pensamos que se nos moría. Lo pensamos tanto, que casi lo dimos por hecho. Cayó en coma, y nos preparamos para sombras y dramas, anticipándonos a algo que, alabado sea Belcebú, esta vez no ha sucedido. La lucha pudo más, y anteayer salió del coma. Por ahora se recupera favorablemente, y si sigue con la misma evolución, la semana que viene le sacarán de la UCI y le pasarán a planta. Esta mañana hemos podido hablar con él. Lo primero que nos ha dicho es que quería un chuletón. Karlos se ha reído. Con ganas. Con tantas, que nos han mandado callar. La primera vez que le veo reir desde hace diez días. Nuestro pobre capitán. Firme ante todo y con las procesiones bien llevadas por dentro. Lo ha pasado putas. Pero putas de verdad. Y sin una lágrima, que es lo peor. Cuando lloras es como si dieras por hecho que todo se derrumba. Te autoabrazas, y parece como si toda la puta mierda se hiciera un poco más leve. Pero Karlos no llora nunca. No se permite esos lujos. ¿Derrumbarse? dos cojones. Firme. En pie. Hasta el final. No quiero ni imaginarme el desgaste físico y emocional que eso puede suponer.

Bueno, pues entre barros, hospitales, y una gastroenteritis que se trajo de souvenir santoriniense, ha perdido la friolera de 5 kg. Ahora me toca mimarle y cebarle un poco, y creo que voy a empezar por reducir drásticamente el número de disgustos que le doy a lo largo de la semana. Por de pronto, he guardado el monopatín hasta noviembre, los sprays de pared hasta diciembre, y la repostería Martínez de contrabando, hasta enero. Y he vuelto a retomar mi tesis (más o menos). No sé cuánto podré resistir en el camino del bien pero al menos lo intentaré durante un tiempo razonablemente largo. Quizá dos o tres años. O dos o tres meses. O… un par de semanas.

Vale, está bien, joder. Mañana lo saco todo otra vez.

(*) No tengo ni puta idea de por qué le he puesto ese título al post.