TRES VECES ONCE

Hoy es mi aniversario. Feliz, feliz, feliz aniversario. Las fechas no son importantes. Son una cursilada, y una tontería, y una costumbre ñoña y blablabla… pero qué bien ¿no? qué bien. Dos años. Y no nos odiamos ni nada. Todo va en limpia línea recta y bien aliñado de planes. Y no daban un duro por nosotros, no. No lo daban. ¿Y quién iba a darlo? si nos habíamos conocido el año anterior. Si yo me levantaba a las 6:30 de la madrugada solo para poder encontrármelo y olerle la nuca en las pistas del Canal. Eso era animalismo puro. Miguel me decía “no se mantiene una relación que empieza con animalismo puro.” Y sin embargo, su matrimonio, que había empezado con puro amor, se rompió hace un mes. Eso demuestra mi teoría; los andamios de una relación amorosa son un puto enigma y no sabes si se mantendrán en pie hasta que no estás subido en todo lo alto. Así que… ¿quedarse abajo esperando a ver qué pasa? Jamás. Mejor darte la hostia y levantarte, que vivir toda tu puta vida a salvo y con cara de imbécil.
Karlos está en Rabat. Volverá esta noche. Y no iremos a ningún lado porque esta noche es noche de zombies, así que… cena guais en casa y zombies. Vivan los zombies (paradoja).
Mi casa ahora mismo huele un poco a Navidad.