Algo huele a rosas en Dinamarca

Ha venido Karlos y estoy chimparabumpimpán. No se quedará mucho tiempo, sólo hasta mañana o pasado, y luego volverá a irse. Pero oye, ayuda. Siempre mejor tenerle de forma intermitente y poder exprimirle los juguillos de vez en cuando, que no tenerle nunca y dedicarme a pintar tigres y colgar videoconferencias con el cráneo. Le necesito. Karlos estimula mis neuronas y me convierte en una persona casi normal. Casi.

Ayer agotamos a tope nuestro plazo fiestero. Madrugamos, nos embutimos en tres capas de ropa, y fuimos a ver toda la parafernalia navideña del centro. Gran Vía, Plaza Mayor, Preciados… Compramos un montón de cosas guais para matizar mi decorainferno casero particular, y vimos luces y escuchamos villancicos hasta que se nos atrofió el páncreas. Fué genial. Todo el rato estuve esperando que Karlos cayera en coma o algo de eso, porque no había podido superar el jet lag más que con cuatro horas pelonas de sueño, pero al final cerramos el día con cine Disney incluído, y él siguió vivo y aparentemente lúcido, hasta que me lo encontré dormido como una piedra en el sofá, con la tele puesta. Supongo que tiene que ver con lo de ser un superhéroe. Cuando quise llevarle a la cama, abrió un ojo y dijo “heeey… qué bien, si estoy aquí…” Pobrecillo. Con lo de coordinar curro y familia, va a terminar un día con una oreja mirando para Francia y otra para Tombuctú.

Escribo este post desde mi nuevo, flamante, alucinante, maravilloso, acojonante Sony Vaio. Sí. Sí. SÍ. TENGO UN SONY VAIO. Emocionadito estoy. Es el regalo de Navidad de Karloszeta. Se supone que tenía que dármelo el día 25, pero me lo ha adelantado para que no tenga que irme a casa de Jokin para hacer las videoconferencias. Llevo desde ayer por la tarde actualizándolo a todo trapo, y haciéndome al windows 8 y estoy feliz como una lombriz. Se supone que a estas alturas ya debería tener instalado el office, el CS6 y todas esas zarandajas serias y profesionales, pero como soy yo y el Vaio es mío, por ahora lo único que tengo dentro son videojuegos, pelis y el skype. Qué bien. Qué chupi. Qué bonito todo. Cómo brilla, y qué guais hace cliquis el ratón y tumputumputumpu el teclado. Ahora es cuando llegarán los gatos, le vomitarán encima sus pispajos de pelurris y tendré que asesinarlos. Lo sé. LO SÉ.