Minipost-19

La sensación es horrible. Si no me tomo la medicación no puedo mover los brazos, y si la tomo caigo en coma. Uso mucho eso del coma, pero esta vez no es una frase hecha. Se me cierran los ojos como si estuviera cayendo por un tunel y en diez segundos, me he dormido como una piedra. Esta mañana Simón me agitaba para preguntarme dónde estaba el colacao y yo no me despertaba. Me estaba llamando y empujando, y yo seguía profundamente dormido. Ha hecho falta que Matraka ladrara y me pusiera las patas encima, para espabilarme, y aún así, me ha costado levantar los párpados. Como si cada uno fuese una pequeña losa. Anoche no quise tomarme las pastillas.Tuve miedo de que le pasara algo al niño y yo no estuviera despierto para reaccionar. Pero a las 6h. tuve que levantarme y medicarme porque no soportaba el dolor. Es la pescadilla que se muerde la cola. O inútil por dolor, o inútil por sopor. Mi suegra está en Finlandia, y tengo a todos los cuñados fuera, menos a la que tiene un bebé de 5 meses. No puedo encima pedirle que se ocupe de mí y de Simón. Ha llamado Karlos y le he explicado la situación, intentando que no sonara muy importante. Ha cogido un avión y ya viene  hacia aquí. Menos mal. Yo aún seguía dormido a las tres de la tarde. Simón se ha calentado él solo un tupperware con comida en el microondas, ha comido y ha guardado los platos sucios en el lavavajillas. Y me ha traído un cuenco de sopa a la cama. Veo a Karlos en cada uno de sus gestos de “tú tranquilo, que yo me ocupo.” Menos mal. Menos mal que le tiene. Que le tengo. Que le tenemos.