Ahora sí que no tengo ni idea. Mini-algo

Fallé a mis minipost por una buena causa, así que tengo que perdonarme. No podía levantarme de la cama. O si podía, pero era levantarme y caer en picado. Tiritaba, me fallaban las piernas, me iba al suelo… y a la cama otra vez. Así todo el día. Sobre todo el frío. Qué frío, joder. Qué frío. No el que hacía fuera, que sé que no era para tanto, sino el que yo llevaba dentro. Todo el frío del mundo. Con edredón y dos mantas y seguía sintiendo frío. Y Karlos me decía “te voy a preparar un baño” y yo flipaba. Pero qué baño… qué baño, si estoy tiritando, cómo vas a meterme en agua, gasteitzarra cruel. Pero lo hizo y logró bajarme la temperatura. Un poco. Y después de envolverme en dos toallas y un pijama limpio, hasta me sentí mejor. Otro poco. Hasta hoy, que ya parece que me voy estabilizando y que los termómetros vuelven a ser un poco coherentes en mi sobaco. Gripe peleona. Vaya rachita ¿no? ¿cuántos medicamentos llevo ya almacenados en el cuerpo? ¿seis? pues hala. A sumar amoxicilina. Mañana me hacen una resonancia de las cervicales. Apuesto a que con tanta química interna, estallo, y dejo el tubo perdido de Nepomupuajs.