¿Ventiqué?

El sábado por la tarde, la habitación empezó a dar vueltas y caí en picado. Luego me recuperé. Luego volví a caer. Y así, entre llano y montaña, he pasado el finde. Aún cuando me agacho, siento que la cabeza me burbujea un poco, como en los restos de una resaca, pero ya no vomito, se ha ido el vértigo, y puedo estar aquí, escribiendo mis cuatro chorradas, consiguiendo que las letras se estén quietas. Minicrisis superada. Me han reducido la medicación, así que debería ser la última. Crucemos los dedos de los pies. Hoy debería estar tranquilo, pero no lo estoy. Estoy nervioso y expectante. Ya tenemos expediente adjudicado, y pronto seremos uno más en casa. Y va a ser un reto bastante más grande que el que supuso Simón, porque este niño ha tenido ya dos acogimientos fallidos. Yo le digo a Karlos que a la tercera va la vencida y él dice “y aunque fuera la décima.” Vamos a conocerle mañana. Primer contacto y un alto porcentaje de posibilidades de que nos odie a primera vista. Ojalá me hubiera pillado más centrado. Pero es ahora o nunca. Seguiremos cruzando los dedos de los pies.