Hoy preveo dos post

Hoy es un día importante porque llevo a Simón a conocer a Pedro. Estoy nervioso porque, fiel a mi estilo, he tomado un montón de decisiones y dudo de todas. Por de pronto le llevo con la chinchilla. Así… los dos en pack. Confío en algún tipo de conexión chinchillesca entre Simón y Pedro, ya que por separado, son la noche y el día. No lo eran antes, no. Recuerdo perfectamente aquella primera tarde que conocimos a Simón y no quiso salir de debajo de su camiseta. Inolvidables aquellos 35′ que estuvimos hablando con su ombligo. Pero ahora Simón ha evolucionado completamente a lo contrario, y es como una pulga con ataque de ansiedad. Grita, salta, ríe, abraza… ¿Cómo asimilará eso un niño con asperger que nisiquiera lleva bien que le roces la rodilla? Por un lado me asusto, y por el otro, pienso en lo que me ha dicho una chica hace un rato. Que los niños sordos, entre sí, suelen acomodarse de una forma natural. Así que entre forzar el buen rollo y andar quitándole el implante a Simón para que no grite y se comunique sólo por signos, o dejar que las cosas sucedan como deban suceder… he optado por lo segundo. Ahora me falta una gota más de suerte. Solo una gota más.

O dos, considerando que voy a tener a una chinchilla que se come a su padre por los pies, dos horas en un envase de plástico.