Ahora hay que volver

Tengo un ataque de plantilla sosa y echo de menos dibujitos, así que ahora mismo que está Karlos futboleciéndose con el Madrid-Bayer (o algo así) yo ando mirando y trasteando como puedo hacer esto más colorido y más floreciente. Y digo yo…¿habrá alguna vez en mi triste existencia en la que me guste este blog del todo? Alguna vez en la que lo mire y diga “mira, ya no cambio nada más…” Luego se me extrañan los míos con que me pase la vida pintando la pared de blanco y volviéndola a graffitear. Si es que todo lo que hago me cansa enseguida. El día que escriba un libro, el prefacio será “léaselo deprisa, porque en estos momentos ya lo estoy cambiando.”

Hoy he ido a hablar con mi jefe, porque quiero volver al trabajo. Ha sido cantidad de cariñoso y comprensivo conmigo, como si se alegrara mucho de verme. Hasta me ha dado unas palmaditas en la espalda. Me ha parecido menos calvo y menos arrebolado, así que creo que nuestra separación ha sido beneficiosa para los dos. También he visto a mis compañeros. Había un tipo con aire lúgubre sentado en mi sitio, manejando mi mac. Mi compañero me ha dicho que se llamaba Héctor y que era autónomo contratado sólo hasta que yo volviera. Quedaba de lo más raro, ahí sentado tan serio, con ese traje tan lúgubre, trabajando todo formalito y concentrado entre mis muñequitos de warharmmer y mis naves de star wars. Parecía un cura en una comic-con. Le he dicho “Hey Héctor, ¿qué tal? siento que te hayas tenido que comer mi caos…” y él me ha mirado con los ojos de huevo y ha dicho “Ya no hay caos, lo he ordenado todo.” He sentido deseos de darle una colleja con la mano abierta, pero sólo he sonreído y he dicho “ah…qué bien.”

Pobrecillo. No sé por qué me entran a veces esos instintos asesinos con la gente pluscuamperfecta. Supongo que porque yo soy un eterno subjuntivo.