¡Bob-es-pon-ja!

Mi cuñado se ha ido de vacaciones a Bayona y nos ha dejado en usufructo al loro. Aquel loro tan dulce que bailaba las sintonías de Bob Esponja y me decía “fóllame-puta.” Hemos pasado unos cuantos días pensando en los dos niños y barajando la posibilidad de dejar al loro solo en una habitación en plan aislamiento misionero. Sobre todo porque si los niños oyentes tienden a repetir todo lo que escuchan, los sordos lo hacen sistemáticamente y hasta el infinito, y la verdad es que ya tenemos bastante fama destroy como tribu, sin necesidad de llevar a clase dos niños que saluden a la profesora diciendo fóllame-puta. Pero lo peor del asunto es que el loro nos da pena. Y que tampoco es cuestión de tenerle al pobre dos semanas muerto de asco en un cuartucho, sin un ¡BOB-ES-PON-JA! que echarse al body. Así que nada. Que en esas estamos. Que si acaso alguien me leyera en este páramo estival de blogues muertos y supiera de algún sitio donde vendieran o vendiesen dardos tranquilizantes para loros pues… que me escriba al mail abajo reseñado y tal…