Halloween

Nos peleamos mucho en las redes ¿no? así, en general. No he pisado facebook en mi vida, pero twitter desde luego es un chocho de hostias y cosas chungas. En general llevamos toda una racha de hostias y cosas chungas. Una racha eterna. No quiero tampoco parecer una florecilla del campo. Paso por mis pánicos. Que se lo digan al jueves pasado. Pero el otoño siempre me trae ganas de comienzos positivos. ¿Ves? hasta para eso estoy cosido del revés. Que estáis todos cagandoos en la madre que parió a Panete con lo de la lluvia y luz que se acorta y yo aquí. Feliz. Pensando “qué bien, tengo que sacar la manta del sofá…”

Seguimos programando la fiesta de Halloween. Se siguen sumando niños y niñas. Estoy programando un juego para el que necesito ratoncitos blancos, así que voy a saltarme la norma inviolable de las siete mascotas. No pasa nada, porque tengo permiso de la autoridad competente. Con eso de haberme tenido de plañidero, le he pillado con las defensas bajas. Alegría, alegría y pan de Madagascar. También jugaremos a las tinieblas y decoraremos la casa con calabazas, fantasmas y telas de araña. No serán pocos los vecinos de la colonia que nos digan que es una fiesta extranjera y blablablá. El chauvinismo hispánico. ¿Qué más dará? es divertido y da miedo. Mil veces mejor que la mierda cristiana esa de poner una vela a las ánimas y llevar flores a los muertos. Estos creyentes es que son como el perro del hortelano. Ni saben divertirse, ni dejan que se diviertan los demás.

Me gustaría también poner efectos de sonido y de humo. Espero que de aquí a Halloween Karlos me vaya parando los pies, porque si no, veo que mato de una insuficiencia respiratoria al compañero asmático de Simón, y todavía inauguramos noviembre saliendo en periódicos y tertulias de Telecinco.