Aniversario

Karlos estaba de guardia 24h. así que, en vista de que no podíamos movernos de casa, nos quedamos e hicimos una cena un poco más especial que de costumbre. Los niños decoraron la mesa. Y qué decoración. Qué decoración, virgencita… Parecía talmente que un oso amoroso borracho de unicornios hubiera vomitado encima de veinte teletubbies cabalgando sobre una manada de pequeños ponys . Corazones, flores, purpurinas, confettis, más corazones, más purpurinas, más confettis…Yo reaccioné más o menos controlado, limitándome a poner ojos de sapristi, pero a Karlos se le escapó un hostiaputa. O casi. Vino a ser más o menos “HOSTIA PUT… qué bonitaaaaa…” Le pregunté a Simón de dónde habían sacado la idea y me dijo que lo habían buscado en internet. Ya ves. Nos preocupamos por si ven porno y luego resulta que no es lo más peligroso que pueden encontrarse. No cenaron con nosotros. Se habían preparado una pizza para comérsela en su habitación y dejarnos solos. Cuando llamó mi suegra para felicitarnos, se lo repitió tal cual. “Nosotros vamos a comer pixa en nuestro cuarto para dejarlos solos a que hagan el guarro.” Karlos le cogió el teléfono al vuelo. “Ni caso ama, que este llama hacer el guarro a besarse.” Mi suegra dijo “Uuuuy… Excusatio non petita…” y Karlos contesto “No, bueno, a ver… follar, follaremos, claro. No voy a hacerle un poema, hostia, que es mi aniversario.” Y Simón subió corriendo la escalera riéndose y gritando “PEDROOOOOO NO VAN A HACER UN POEMA VAN A FOLLAAAAAR…”

Nunca terminas de acostumbrarte a lo mucho muchísimo que puede gritar un niño sordo con implante.

Así que nada. Mientras Karlos se desmochaba de risa, yo me senté entre los 235 corazones de papel rosa y purpurina, a pensar que realmente el loro fóllame-puta de mi cuñado debió de sentirse mucho más integrado con nosotros que con nadie de este puñetero universo.