Reyes Magos

Tenemos que ir encargando los regalos de Navidad y no tenemos nipu idea de por dónde tirar. Con respecto a Simón, ha escrito una carta “supersecreta” que ha escondido en veteasaberdónde de la casa y que va a echar al buzón EXACTAMENTE el día 15 de Diciembre. “Para que tengan tiempo de buscarme lo que le pido que es un poco difísil.” Pues vale. Pues bueno. Le he preguntado por activa y por pasiva, con asertividad, sin asertividad, con conductismo, sin conductismo, en voz baja y con música, con comida y en ayunas, con dibujos y en blanco y negro, con laurel y con pimienta. Nada. No suelta ni mú. Calculamos que a mucho tardar, le quedará un año más para creer en magias (dos a lo sumo), así que necesitaríamos aprovechar este año para terminar de hacer el tonto por la puerta grande. Pero andamos más perdidos que un pulpo en un garaje. “¿Vas a pedir videojuegos?” ” Es secreto.” “¿Algún muñeco de acción?” “Es secreto.” “Pero ¿tiene que ver con algunos dibujos de la tele?” ” Es secreto.” Y así to the infinity and beyond. El 15 es el lunes que viene. Nos quedan cinco días para encontrar la carta de los webs y ya, menos levantar las baldosas, hemos hecho de todo para conseguirlo, sin ningún tipo de éxito. No sé qué más opción nos queda. Quizá la hipnosis o el suero de la verdad.

Y Pedro. Pedro ya no cree en los Reyes Magos. Era de esperar. No me imagino a un padre que te pega poniendo lechuga a los camellos. Pero no importa. Que crea o no, es lo de menos. Es su primera Navidad con nosotros y hay que implicarle. En adornos de árbol, en villancicos y cenorrios, en peromiracómobebenyvuelvenabeber…

…En ayudarnos a encontrar la puñetera carta de Simón…