Seguimos para bingo

Karlos no trabajó hoy así que recogió a los niños en el colegio a mediodía y se los llevó de Navidad. Les dijo a las profesoras que tenían médico. Hoy ha sido un padre terrorista mentiroso enrollado, de los que a todos nos hubiera gustado tener en algún momento. Comieron hamburguesas en el Hollywood Foster, patinaron sobre hielo, vieron muñecos, piratas, cuentacuentos y compraron dulces y bolas de colores en el mercadillo de Navidad. Me enviaron fotos en las que salían pasándoselo de coña y un pequeño vídeo de Simón y Pedro patinando de la mano todo risa y dientes. Al pasar por el objetivo, se paraban y Simón gritaba ” ¡¡ARI, ESTAMOS PATINANDO SOBRE EL FRÍO…DIGO SOBRE LA NIEVE… DIGO SOBRE LO DURO DE ESTO!!” De fondo se oía a Karlos reírse y decir “Pero si ya lo está viendo, pitxin…” Me he reído mucho con eso. Ha sido como un chispazo rojo en el humo pedorro de mi jornada laboral.

A pesar de lo bien que se lo han pasado, no hemos logrado solucionar lo de la carta y seguimos en la misma incógnita. Cuando he salido del trabajo le hemos llevado al Cartero Real. Pero igual nos habría dado llevarle hasta Papá Pitufo. Le ha dicho al tipo “Los Reyes saben lo que quiero. He roto la carta y lo he pedido por magia.” Y ahí nos hemos quedado todos con cara de vaca mirando al tren.

Pasamos al plan C: Pedro. Vamos a enviarle de avanzadilla para que consiga que escriba otra carta. Confiamos ciegamente en él. Se toma las misiones muy en serio y es un brasas de mucho cuidado. Si él no lo consigue, no lo conseguirá nadie. Y si no, pues nada. Compraremos lo que nos salga de los mondongos y le diremos que la magia tiene interferencias.

Sí. Lo sé. Al final pasará que el pobre crío habrá pedido la paz mundial y nosotros le regalaremos un transformer. Lo veo venir.