Inspirar, contar hasta cinco, soltar aire

No tiene nada grave de muerte cercana. Solo la glucosa alta, pero nada que un poco de dieta no pueda solucionar. No dormí mucho anoche dándole vueltas al asunto. Casi me parecía verle enflaquecer por segundos. Me obsesioné con que pudiera pasarle algo malo. Y me faltó Jon para sujetarme los pies en la tierra, porque tuvo que salir de viaje a Berlín hasta el viernes por la noche. Ahora mismo tengo el bajón post-stress. Ese que se te acumula en el cuello y te pone ganas de llorar por nada. Ya debería estar curtido en mascotas, vivas y muertas, pero no. Ya ves que no. Nunca me libro de las congojas. Supongo que es complicado de explicar. Llevamos muchos años juntos. Muchos baches. Mucho blog. Ellos son los tres mosqueteros y yo D’Artagnan. No me apetece una mierda perderlos. No aún.