Blog bipolar

Me dice Jon, todo amor él, que ahora que mi móvil agoniza, tiene intención de regalarme un móvil más guampinflash, de esos de pantalla cinemascope y sonido estéreo, que me permitiera postear cuando salimos de viaje, sin tener que acudir al ordenador y a una conexión wifi en condiciones (hola, acabamos de bajar del coche y deshacer la maleta). Me lo dice básicamente porque llevo toda la semana (santa) sin actualizar esto y contar de mis idas y venidas en Zarautz. Le he dicho que no me hace falta porque aunque lo tuviera, tampoco postearía desde el móvil. Creo que Jon no entiende que este blog está vivo. Que siempre lo estará (salvo que blogspot sucumba en los infiernos) y que como trasto vivo que es, tiene subidones, bajones, se cansa, se calla, vuelve a hablar, llora, se descojona, es cansino, se pone tierno, se cabrea… No quiero un blog que hable por obligación. También quité los comentarios porque no los quería por obligación. Qué rollo las obligaciones. Tenemos tantas… ¿Para qué buscarnos más? Me gusta mi blog callándose de vez en cuando. Está bien así. Es un blog bipolar. Como su dueño.

Juana Tequila vuelve a tener infección en las glándulas anales. Regalito de reencuentro. Me la he encontrado con una fístula del tamaño de una pelota de golf ahí detrás. La he tenido que llevar al veterinario para que se la sajara con el bisturí y ahora tiene la pobre dos culos. Uno para funciones de culo de toda la vida, y el otro para rellenar con crema antibiótica hasta que cierre. Se ha portado como una santa, mientras le reventaban la fístula. Quietecita y apenas dos miaus. El veterinario de urgencias ha alabado lo buena que era. “A la mayoría de los gatos los tengo que sedar para hacerles esto.” Pues sí. Qué buenos son los tres puñeteros, para las cosas del médico. Casi no parecen míos.

Nepomundos: blog personal donde se habla de emociones, amores y de culos de gato dentro de un mismo post.