Mayogosto

Creo que se me ha olvidado estar solo. Estoy contento por eso, y a la vez un poco alerta. No me gusta olvidarme de mi manual Serlik de supervivencia. Nunca se sabe las vueltas que dará la vida. De eso hablábamos hace un rato, mientras pelábamos judías verdes y nos jurábamos amor eterno. De la imprevisibilidad. Hoy mismo, de hecho, deberíamos haber dado nuestra primera clase de pilates y míranos. La hemos cambiado por medio kilo de judías verdes con hebras. Al final llegaré a la conclusión de que si aún no hemos ido es porque en realidad ninguno de los dos queremos ir. No sé por qué. Quizá porque nos lo tomamos a guasa. “Gimnasia para mariquitas urbanitas”, lo llamó Jon. Él se burla de todos los modismos. Del pilates. De los runners. Del crossfit. De las bicicletas plegables. “¿Pisada pronadora, supinadora o mixta?” le preguntó el dependiente de las zapatillas. Él se descojonó. “Cuando tenía 15 años corría con un chándal y unas Paredes, y ahora ves personas que por 15 putos minutos de carrera, se equipan como si fueran a la luna.” Me gustaría ser Jon. Para vivir una vida limpia y sencilla se necesita una mente limpia y sencilla.

Hoy he empezado la dieta engordadera de la Dra. Vetusta Morla. Me he tomado mis pastillas de vitaminas, me he tragado mis frutos secos, he hecho las cinco comidas, he bebido los 256 litros de agua, he meado 256 veces (una por litro), he dado el paseo al aire libre, he comido las onzas de chocolate, me he zampado los dos plátanos… he hecho TODO lo que me ha puesto en el papel. Veinticuatro horas de formalidad absoluta. Ya es bastante más de lo que llevaba hecho hasta ahora. Queda ver cuánto me durará. Mi próxima revisión es el 29 de Junio. Imagínate si tengo tiempo de masacrarme el equilibrio a base de donuts.

Sigo echando de menos a mi gato. Se me ha quedado una especie de capa de pena en los pulmones. A ver si se descascarilla de una puñetera vez. Calor + pena = jo…