El post que no debería escribir

Me dice J. que debo aceptar la invitación de mi exasistente social. Que debo ir a hablar con esos chicos. Que debo ayudar. Creo que nadie lo puede ver como yo lo veo. Creo que todos lo hacen desde el prisma del exterior. El de las personas que observan la situación y sacan sus conclusiones desde sus casas con calefacción, padres, abuelitos y comida en el frigorífico. Las intenciones son buenas. Porque todas esas personas de vida más o menos cómoda son buenas, es la verdad. “Pobres chavales, su vida no es fácil, hay que ayudarles.”

Ayudarles.

Mi ex-asistente, quiere llevarme allí con un único propósito. Ponerme de ejemplo. “Estuvo aquí, fue uno más de vosotros y ahora, mirad qué bien. Está en la facultad, es un ciudadano respetable y no le va mal en la vida. Si realmente lo queréis, se puede.” Pues no. No puedo decirles eso. Ni puedo, ni debo, porque no es cierto. Que si realmente lo queramos se pueda es una puta mentira. No todo se puede conseguir en la vida. La única verdad es que si en el sorteo te toca mierda, con mierda tendrás que trabajar y cargar con ella lo más dignamente que puedas. Y comerte tu frustración. Y sacudirte la autocompasión, mientras te pegas mil hostias y mil veces te vuelves a levantar, esperando a que venga alguien o algo a tirarte otra vez. Lo hice. Tengo una vida seminormal y bastante feliz. Pero no olvido cada uno de los precios que pagué. Todavía, de vez en cuando, me colean los intereses como flecos sueltos. “No tenías tanta soberbia cuando te abrías de piernas para los viejos solventes.” Eso me puso alguien en un mensaje no hace demasiado tiempo. La reinserción te escupe. Siempre es así. Lo único que puedes hacer es aprender a esquivarla lo mejor que puedas.

¿Crees que me van a dejar decir todo eso en el fantástico discursito positivo que quieren que suelte a mis compañeros de desecho social? te lo digo yo: no. Solo con que contara el 25% de lo que ha sido mi vida, ya me estarían sacando de allí sujetándome entre dos. Quieren cosas bonitas. “Fui un mierda, pero ahora soy superguais y todo es chupi.”

Quieren flores. Posibilidades. Vender humo.

Y no. No.