Gritos

Ya pasó María la evaluación. Y fue de 10 sobre 10. La verdad es que en esta no estábamos excesivamente preocupados. María es el pim-bam-barrabum. En cuanto llevas diez minutos con ella ya te olvidas de lo que estabas intentando preguntarle. Así que suele dejar a los evaluadores en K.O. técnico y con las pupilas como paelleras. Aún así, empezó asustadiza y abrazándose a las piernas de Jon, pero en cuanto vió que las dos asistente se sentaban y ahí no pasaba nada, volvió a su explosión de torbellino de siempre. Y cantó todo su repertorio de Siniestro Total, sí. Cómo no. E intentó pintarle pestañas a una de las señoras con un rotulador verde. Pero todo eso resultó puntuar a nuestro favor. “Qué simpática, qué alegre está…” eso dijeron. Intuimos que eso, traducido del lenguaje asistente social viene a ser “por Dios, dadle un valium y firmadnos esto, que nos escapamos por la puerta de atrás.”

Gustavo dijo sí. Y tuvo sus 30 minutos de emoción y alegría, que dieron paso a 23 horas de hundimiento moral una vez que dio la noticia a sus padres, y estos le dijeron que se olvidara de ellos (y supongo que de su herencia) si seguía adelante con lo de la boda “antinatural.” Ahora lo que era una noticia feliz, se ha convertido en una especie de culebrón venezolano, y Gus está francamente destrozado, emocional y anímicamente. Yo no termino por entender a ninguna de las dos partes. A los padres por (además de la estrechez mental) por la incoherencia. ¿Les valía que su hijo estuviera viviendo con un tío, pero no que firme cuatro papeles con él? ¿pues qué cojones importará? ¿tanto cuesta ponerse un traje e irte de comida guais y hacer un par de brindis? ¿es que eso aporta algún tipo de apocalipsis que se me escapa? ¿de pronto esperan que se ponga un tanga y salga en la televisión subido en una carroza del orgullo gay o algo así? Y por el otro lado, igualmente no lo entiendo. “Me ha dicho que si me caso, ya no soy su hijo.” Bueno. Pues suelta amarras, Gus. Lo que vale para una persona tóxica, vale igualmente para un padre tóxico, puesto que ser padres no nos exime de ser personas. Y en esta vida, todo lo que te lastre… al fondo del mar mental, y para no sacarlo de allí nunca más. Y con la cabeza bien alta y bien contento de haberte librado de ello, sin ningún remordimiento.

Ayer se lo dije a Jokin. “Haz una gran boda. Una boda enorme. Que tiemble Madrid. Y aseguraos de que se enteran, aunque tengáis que pasarles las fotos por las narices.”

En esta vida, cuanto más te quieran callar… más alto grita.