Idiota Style

Ayer tuvimos la evaluación psicológica de Pedro. El evaluador flipó con su evolución. Nos dijo que contrariamente a lo que se esperaba, la prepubertad estaba influyendo positivamente en él y había tenido una mejora brutal e inesperada en cuanto a sociabilización y empatía con el resto de su mundo (que aún es un mundo pequeñito, pero oye… es un mundo). Nos cargó las pilas de positividad. Ahora está obsesionado con el baloncesto, así que entre la evaluación positiva y que le debemos un premio por haberme ayudado mientras estaba Jon en Kuwait, le vamos a llevar a ver un par de partidos del Real Madrid. Entre Leónidas y el niño walpurgis, no deja de ser curioso la de partidos que me trago por amor, considerando lo poco que me ha importado el deporte toda mi vida. Para que veas las vueltas que da el destino.

Yo sigo más o menos igual. Ya he recobrado mi vista normal aburrida de toda la vida, pero los dolores siguen. Amortiguados un pelín por los corticoides, así que procuro no quejarme mucho. No me apetece nada que hurguen en mi médula espinal. He pedido la semana libre, para pasar mis náuseas y mis chungueces en casa. Y para poner en orden todos los frentes que tengo abiertos y pendientes (hola S.). Creo que es lo mejor. El encontrarme mal me agota toda la paciencia que gasto con las chorradas de mi jefe y veo que en una de estas crisis, terminamos enzarzados a grapadorazo limpio. Y todavía necesito mi sueldo, así que mejor me quito de en medio y me ordeno. Y de paso ordeno también un poco este blog, que no poca falta le hace.

Ya casi tengo la buhardilla terminada de su lavado de cara y su nueva decoración, cada vez más loca. El sofá llegó y ahora es como mi reino. Ayer disfruté de mi primera siesta en él y no me levanté con el espinazo en dos, así que… maravilloso-maravilloso. He visto que mis 20.000 gatos han empezado a arañarlo un poco por la parte trasera. Me he enfadado lo justo. Los dueños de gatos sabemos quién manda en los sillones de una casa. Años de lucha infructuosa nos atestiguan. Hoy pondré las cortinas marrón caca y colgaré el cuadro gigante de Klimt, y mañana me dedicaré a comprar una alfombra. Llevo varios días intentando encontrar una, pero todas son bonitas y equilibradas y yo ahora mismo necesito cosas absurdas. No sé. Muñequitos… chispazos… churiburrios… colorinchis…

El día 11 del 11 es mi cuarto aniversario de boda. Cuatro ya (léase con ojos muy abiertos). Me parece mentira que haya pasado ya tanto tiempo desde que llamé al timbre de Jon con el gato a cuestas, para alquilarle una habitación. Y también me parece increíble que el que me sonría aún me haga sentir así.

Así… ya sabes. Como te hacen sentir por dentro los que importan mucho. Del revés.