Vuelvo

Vuelvo. Me siguen haciendo pruebas, contrastes, placas, ultrasonidos, rayos gamma sobre las puertas de Tannhäuser… pero yo vuelvo. Cuando llega el momento, vuelvo. Y siempre llega. He puesto el blog blanco-blanquísimo y he utilizado la cabecera que tanto le gustaba a Jon K. Es antigua. La recuerdas ¿no? ya la estuve usando una vez. Estela me dijo que lo de enseñar pecho (o pechito) era demasiado gay, pero a Jon le encantan esas fotos. Tiene toda la serie enmarcada en su despacho. Recuerdo que las hicimos el mismo día que me enseñó cómo funcionaba twitter. Creo que yo estaba un poco borracho. Tenía que estarlo, porque yo nunca me dejo hacer fotos. Él siempre dice que tiene álbumes enteros de instantáneas mías tapándome la cara. Odio las fotos. Soy como los antiguos aborígenes. Solo que a mí las cámaras en vez de robarme el alma, me roban la moral.

Estos días de río militar revuelto voy a ver muy poco a Jon. Pero no me aburro, no. Hoy María ha probado a ver si volaba mi Halcón Milenario de lego, tirándolo por las escaleras. A las ocho y pico de la mañana, 200 piezas de lego me contemplaban despanzurradas desde el suelo del recibidor. Se ha dado un buen susto con el craclinqui-clinca universal que se ha montado. Tanto que ni siquiera ha bajado detrás, y se ha limitado a asomar el pescuecito desde arriba con cara de ángel y decirme “hola, mosdíaaaaaaas…” Supongo que estaría pensando “dependiendo de la furia que le vea, bajo o no.” Me he meado de risa. Yo qué sé. Me ha pillado en el lunes tonto. Ni siquiera me he agobiado demasiado. Lo he amontonado todo a base de pataditas y lo he tapado con una campana de queso, para que no se lo coman los perros (animales con experimentado currículum en digerir legos Star Wars). María está obsesionada con las cosas que deberían volar y no vuelan. Me encanta esa edad en la que crees que cada cosa tiene que cumplir su finalidad sea como sea y pase lo que pase. Esa en la que los padres TIENEN que solucionarlo todo y las aeronaves TIENEN que volar. Incluso aunque los padres sean unos inútiles y las aeronaves de juguete.