Luchas de plexiglás

Voy a contarte cosas, aprovechando que se ha caído el servidor y no puedo trabajar. ¿Sí? Sí. Vale. Pues resulta que ahora mismo soy persona non grata en los aledaños de mi departamento porque ayer no hice el minuto de silencio. Nos avisaron “a las 12h. se guardará un minuto de silencio en nuestros puestos de trabajo, por las víctimas de París.” Ahí pensé en la chorrada que eso suponía. Minutos de silencio por las víctimas occidentales y pasadas de cipote por las víctimas orientales. Pues valiente dolor de mierda es ese. Así que dieron las 12h. y yo seguí sentado, trabajando. Y encima hablando por teléfono de pantones y maquetas. Con esta voz de ardilla esquizofrénica que me dieron los dioses no es que pasara desapercibido, precisamente. Todo fue un minuto de gran silencio aderezado con el chipichipichipi de mi voz de fondo. Me llamaron al despacho. “Ha sido una falta de respeto, Serlik.” Yo intenté ser coherente. “¿Una falta de respeto con quién? ¿con usted? ¿con los compañeros? ¿con los muertos de París que no saben que existo?” Nada fue más allá, claro. No se puede obligar a nadie a minutos de silencio (a veces por desgracia). Pero me lo suman a lo de no querer posar para twitter con el lazo rosa por el cáncer de mama. Otra imbecilidad. “Llevo un lazo rosa y por eso estoy en contra del cáncer de mama. ¡¡¡Tú no llevas lazo!!! ¡¡¡ESTÁS A FAVOR!!!” Y eso por no mencionar lo de los intereses comerciales: “El Corte Inglés dona 1€ por cada lacinchi absurdo para la lucha contra el cáncer de mama. Pero de paso pásate por nuestro supermercado y disfruta de nuestros maravillosos precios.” Pues vale. Pues eso. Que no me hago querer en esta empresa. Que me salgo de sus grupos de whatsapp y me paso por el escrotillo sus fotos de ojitos llorosos con banderas francesas. Que me dejen ya. Que no estoy. Que no he venido. Que no existo. Que yo hago mis ocho horas por mi sueldo de mierda y ya. Que lo demás: amigos, luchas, protestas, ideales… ya lo elegiré yo, coño.