Equipos

Jon va a entrenar el equipo de fútbol del colegio. Llevaban dos años sin entrenador porque lo que se sacaba del APA para mantenerlo era mierda con mierda y todos los que entraban en dos semanas se piraban. Así que en la última reunión nos dijeron que se suspendía el equipo por falta de entrenador y él dijo que y una olla como una polla. Y ahí está Leónidas (ah-uh). Nuevo entrenador del equipo de fútbol infantil a tiempo parcial y a cambio de nada. Y cuando digo nada, es nada, porque lo primero que ha hecho es coger la poca pasta que tenían para darle e invertirla en botas de fútbol. Y solo en botas, porque el resto de la equipación la ha puesto él de su bolsillo. Entusiasmado está. Hasta me pidió que les hiciera un diseño de camisetas para llevárselo a la tienda, no sin antes soltarme tooooodo un discurso sobre la importancia de la uniformidad idéntica para la psicología de “equipo.” Que tampoco hacía falta porque ya me sabía yo la teoría de los pobres escolares japoneses, tan idénticos y tan clonados y tan en serie. Que si no a ver por qué te crees que voy todos los días yo a trabajar a mi empresa con estas camisetas de subnormal y estos pelos imposibles. Pues para eso. Para ser yo y no ser ellos. Que no quiero. No quiero ser ellos. Que estoy bien en esta nebulosa mía de absurdo y de caos infinito. De naves de lego. De blanco y de gatos.