Días de mierda

Todo es muy agotador. Las luchas son muy agotadoras. Así, en general. Me canso de tragarme la calva prepotente de mi jefe. Sus torpes estrategias de patán. Sus mentiras. Es cansado y frustrante. Todo este odio sienta fatal al organismo y supongo que eso es exactamente lo que me cabrea. Que un imbécil como este pueda amargarme la vida dentro y fuera de mi jornada laboral. Anoche casi no pude dormir, dando vueltas a lo que tendría que decirle hoy. Jon me dio esta mañana algunos consejos de comunicación no verbal. “Mantente de pie, cruza los brazos sobre el pecho, no te toques la cara, mira a los ojos…” He cumplido algunos. Todos no. Cuando estoy muy enfadado suelo tener bastante con lo de soplarme el flequillo. Que queda bastante absurdo lo de mantener una postura airada con estos pelos de perrito de aguas que luzco día sí y día también. No te digo ya para darme cuenta de dónde tengo los brazos. Ayer intenté escribir la carta de reyes con María. Fui un poco tutor malvado, porque lo que quería en realidad era que ella pidiera justamente los juguetes que ya le teníamos comprados desde principios de mes. Me reí mucho. Muchísimo. Hasta llorar. Todo lo que hace María me descojona. “A ver, vamos a ponerles Querido Papá Noeeeeeeeeel… He sido una niña muy bueeeeeeeeeeenaaaaaa… Obedezco a mis papáaaaaaaaaaas… Me porto bien en el coleeeeeeeeeeee… No voy a pegar a los otros niñooooooooos…” y así, hasta que ella, me pone un rotulador encima de la hoja ¡paf! y me dice “¡PERO PÍLELO YA QUE SE VA A IR!” Ains… me encanta. “DEJA YA LAS MARICONADAS, Y PIDE LOS JUGUETES, RECOPONARIA.”

Qué bien me viene María. Y Jon. Ayer abrió una de las botellas de cava de Navidad. Le dije “no sé, Jon… mejor abrir el cava en fechas importantes, no en días de mierda como el de hoy.” Él echó a volar el corcho. “Venga. Calla y brindemos. Por un día de mierda.”

Ea. Salud. Por la Reina de Inglaterra, y los días de mierda que nos queden.