Skype

Me acabo de rendir en skype. Vengo a contarlo. Esto es como el chivato de mis decepciones. Bueno, esta ha sido pequeñita, porque he podido conectar con Jon esta mañana unos minutos y se le ve tranquilo y bien. Me había dicho que intentaría volver a conectar a las 20:00h. pero ya a estas 22:00 que son, veo poco probable que aparezca asi que… Doy por perdido ese segundo alunizaje. Y es una puñeta porque no ha podido confirmarme cuándo vuelve. Lo último que ha dicho antes de que se cortara es “¿habéis puesto los adornos de Navidad?” y ahí se ha quedado mi “NO”. Flotando en el aire tontuno de la comunicación interrumpida.

No, Jon. No los hemos puesto. ¿Cómo vamos a ponerlos si nos faltas tú? ¿Quién iba a subir a María arriba del árbol para que pusiera la estrella? ¿Y quién iba a reírse de mis espumillones horteruzos y a decir “un poco de plata menos no importaría”? ¿o a desenrollar la maraña de las luces con la paciencia cirujana de 18 minutos de reloj?

No, Jon. Claro que no los hemos puesto. Nos faltas tú.