Reyes

De mis andanzas hoy como Rey Mago:

1. Después de muchos, muchos, MUCHOS kilómetros caminados, idas, venidas, recorridos webs y búsquedas incesantes por todas las putas tiendas madrileñas a lo largo de CUATRO MALDITOS MESES,  tengo el regalo de Jon. Cuando me lo han puesto en las manos, he tenido ganas de levantarlo al sol gritando YAAAARRRRGHHHHHHH PORRRR ODÍNNNNNNNNNNNNNNNNNNN, como si yo fuera un rey vikingo y el regalo mi primer hijo varón. Pero como había mucha gente mirándome, me he limitado a quitarle el precio con la uñita risqui-risqui y a decir “¿me lo puede poner con papel de muñequitos?”

2. He comprado dos amiibos para Simón que ya tiene. O sea… metedura de zanca + metedura de zanca. Cuando he llegado a casa, me he asomado a sus estanterías fingiendo que buscaba un lápiz y ahí estaban los dos. Ike y Mario. Mirándome tan pichis desde sus peanas. Le he llorado a Jon “¡Simón ya tiene a Ike y Mario!” y Jon me ha dicho “Ari, se los regalaste tú en su último cumpleaños.” Ya es un hecho: mi memoria a largo plazo se ha ido al carajo. Se veía venir después de tantos años de vodkas con naranja.

3. Cuando hay que ir a comprar algún juguete NO HAY QUE ENVIARME A MÍ. He tardado exactamente 2 horas y 48 minutos en comprar los dos amiibos. De esas 2h. 48′, he pasado exactamente 6 minutos comprando los amiibos (lo justo de cogerlos del expositor, llevarlos a caja y sacar la tarjeta de la cartera). El resto del tiempo ha sido para mirar precios de legos, probar drones, levantar sables jedis, matar muñecos de Darth Vader con el sable jedi, buscar el cd de la BSO de Star Wars, decidir que es muy caro el cd de la BSO de Star Wars, leer cómics del expositor, probar futbolines, probar el call of duty, dejar que un niño gordopilo me gane al call of duty, volver a probar sables jedi, mirar demostraciones de juegos de magia, probarme guantes de Hulk, volver a probar drones, responder a la llamada de móvil de Jon y decirle que estaba en un atasco mientras corría hacia el expositor de los amiibos…

De mis andanzas hoy como Rey Mago… a mí mejor dejarme al mando de los camellos. O del roscón. Y ya.