Resaca

Ya un poco mejor. Alabado sea Belcebú. La noche de reyes terminé en urgencias porque vomitaba hasta la saliva. Me dijeron que formaba parte del mismo virus de Nochebuena, y que probablemente había sido una “reactivación.” Qué bonito. Virus que se reactivan. Que no habrá inventado en este universo… Ayer ya me encontré un poco mejor e incluso comí un poco de roscón y de pescado blanco, pero aún así cuando me acosté me dolían todos los músculos del cuerpo y tenía unas décimas de fiebre. Claro que aunque lo de la fiebre sigue sonando a virus, lo muscular también pudo ser del futbolín. No sé cuántas partidas echamos, Jon y yo. Unas 500 tirando a lo bajo. Hoy me he traído mi REGALAZO ESTRELLA (sí, tuve más) al trabajo para poder empezar a trastear con él. Una tableta gráfica Cintiq. ¡¡Una Cintiq!! jamás pensé que escribiría ni su nombre. Le pedí a Jon sardinas y él me dio caviar beluga. Luego que si por qué se le quiere tanto. Casi me siento culpable haciendo mis dibujos idiotas en semejante Enterprise gráfico.

Sí, hemos tenido más regalos. Muchos regalos, muchos, muchísimos. Este año los reyes han hecho un pleno porque estamos todos los de la tribu felices como perdices y enviciados perdidos con nuestros trastos nuevos. No solo los dos zánganos dirigentes, sino también los dos subdirectores y la aprendiz. Todos como niños con juguetes nuevos. Justamente. Ya te iré contando post a post todo lo que desenvolvimos ayer. Poco a poco. He descubierto que es la fórmula perfecta para no dejar de escribirte ningún día. El no hartarte con demasiados datos. En esta vida… todo en dosis pequeñas. Malo, bueno o maravimierda.