Propósito

He ido al de digestivo, al endocrino y al traumatólogo. Así. Todo de golpe en una sola mañana. Chapa y pintura completa para empezar el año. Intentando evitar experimentos con gaseosa, he ido a mi endocrino de siempre. El de las cejas de matorral, que me ladraba y me llamaba irresponsable. Le cogí bastante miedo, pero también es verdad que precisamente por eso, era el único al que hacía caso, así que… he ido con un par. El mismo par que él hubiera deseado cortarme cuando ha visto los análisis y lo del Barrett de mi esófago. Otra vez tengo la química hecha un festival (del humor). Hasta falta de hierro y vitamina D me han sacado. Le he dicho que esta vez iba a portarme bien y me ha lanzado una mirada lúgubre. “Es que si no vas a hacerlo decídelo ahora, porque nos ahorramos tu dinero y mi tiempo.” De verdad que no sé qué haría el mundo sin estos maravillosos médicos que insuflan simpatía y buen rollo.

Bueno. Voy a portarme bien. En serio. Créeme. Aunque después de la boda de Jokin, que va a haber mucho alcohol, muchas croquetas y mucha tarta.

SOLO DE LA BODA Y YA. No pongas esa cara.