5% de mejora

Pero solo un 5% porque sigo en estado catatónico. Cada vez que me agacho o me levanto, la cabeza me da un par de vueltecitas ñioum-ñioum. Me gustaría saber qué demonios llevaban esos margaritas. Tequila radioactivo o algo así. Debería hacer una crónica de lo que fue la despedida de soltero de Jokin y Gus, pero te confieso que solo recuerdo con nitidez las primeras tres horas. El resto son fogonazos de cosas sueltas flotando en una nebulosa. Así de bien nos lo pasamos todos. Ellos más que nadie. Cuando vieron lo que habíamos montado, se les humedecieron los ojos. Esta mañana nos han llamado por teléfono “gracias, chicos, no sé qué sería de esta boda sin vosotros, la verdad.” Pues una boda formal y decente. Eso sería.

Tengo el estómago revuelto con los malditos flecos de resaca. Creo que mañana pasaré la boda a base de agua y fanta limón. Me hará falta para sobrellevar el desastre de nuestra “niña de los anillos.” Hemos hecho unos cuantos ensayos hoy y han sido como intentar enseñar trigonometría a Harpo Marx. Y tenemos un cuerpo de jota, como para poner empeño ¿sabes?

Mañana es el cumpleaños de Jon. Guardo una botella de champagne en la nevera y dos copas. Están ahí esperando heladitas a que den las 00:00h. Cuando Jon cumple años, hasta las resacas se interrumpen.