Sprint

Día D de dieta. Diábolido y joDido Día D. Por ahora me porto bien. Nada extraño considerando que solo llevo 15 horitas de lunes, y que ayer tuve meriendacena vasca y comí hasta que me salió la empanada de atún por las junturas del ombligo. Ya verás tú mañana cuando lleve 24 horas sin comer conservantes, colorantes, acidulantes y potenciadores del sabor autorizados. Verás cuando empiece a faltarme el E-212, verás. Entonces vendrá la angustia vital y la búsqueda incesante de riskettos mohosos que hayan quedado abandonados en algún cajón después alguno de mis ataques de zampabollismo 2015. El jueves tengo el primer examen y estoy haciendo un último sprint de esos que te dejan el cerebro como una chancleta de piscina. Entre todos los momentos que podía elegir para empezar a ordenarme la alimentación he ido a escoger el peor de los peores. Todo menos ponerme las cosas fáciles. Muy típico de los Serlik.

Peyote tiene una oreja baja y no para de rascársela y sacudir la cabeza. Suena a infección de oído o herida interna. Los gatos se me enferman a pares. Esto es un festival.