La actitud

Voy a postear esto desde este rincón de Mordor, para aprovechar el poco tiempo que me queda antes del examen. Anoche Jon no me dejó estudiar. Literal, tal como lo cuento. Cuando llegué a casa me había escondido la carpeta de los apuntes y no me la ha devuelto hasta esta mañana. Al principio me enfurruñé. No llevo nada bien que no me dejen hacer lo que quiero (reminiscencias, supongo, de mis épocas de aislamiento social). Así que estuve sin hablarle hasta que justo antes de cenar, me quedé dormido encima del ordenador, mientras intentaba encontrar algo online que me permitiera repasar el examen de hoy. Cuando me desperté, él me había echado una manta por encima y me había dejado la cena encima del radiador para que se mantuviera caliente. Así que ahí, me cayó encima todo el peso de mi propia actitud de gilipollas. Me levanté, pedí perdón, me dejé abrazar ea-ea, le di el beso de cuántolosiento, apagué el pc y a las 23:30 ya estaba en la cama. Calculo que me dormí allá hacia las 23:31h.

Cagarla de vez en cuando no es importante. Todos somos suceptibles de portarnos como gilipollas. Lo único verdaderamente importante es que siempre encontremos esa honestidad que nos permita aceptarlo, corregirlo, y procurar que no nos vuelva a pasar.

Y ahora… deséame suerte, anda.