Niños

Debería ponerme ya a dibujar esto y no lo hago. Debería ponerme ya a escribir aquello y no lo hago. Pasan las semanas del 2016 y sigo lleno de “deberías” y de “nolohagos”. No sé si conoces esa sensación. Esa especie de cámara oscura temporal en la que nos metemos todos de vez en cuando y donde te quedas en stand by mientras el tiempo sigue pasando a un lado sin siquiera despeinarte. Pues eso. Ahí estoy. Hasta que pase por sí solo, como siempre.

Hoy tenemos fiesta de carnaval en el colegio. Jon, entrenador de fútbol dedicado como pocos, estuvo hasta las 3 de la madrugada adornando el colegio y el polideportivo para la celebración. Ayer por la mañana todavía estaba recortando máscaras en cartones gigantes a golpe de cúter y pintándolas de colorinchis purpurínicos con mis sprays. Hoy he visto las fotos y les ha quedado todo bastante espectacular. Me enternece todo lo que puede llegar a hacer Jon en el cole a cambio de nada. Es muy niñero, siempre lo ha sido. Esta mañana cuando volvía de correr con los perros (esa moral gasteitzarra…) María le ha dicho que cuando fuera “más mayor” ella también iría a correr con él y con los perros, y se ha emocionado todo entero.

Supongo que él, al igual que yo, podía visualizar perfectamente a una María de quince años roncando a boca abierta encima de la cama, sobre el montoncito de ropa arrugada del día anterior, apartándonos con un pie y diciendo “mmsdéjame unboguitomásbabá…msnyavoy…” pero ya sabes. Ahora eso es lo de menos. Ahora mismo, en esta era feliz de triciclo y pulpo, la intención es lo que cuenta.