Viernes lúcidos

Último examen. No doy zapatetas, no tengo la sensación de que me haya salido demasiado bien. Espero no suspenderlo, pero incluso aunque no lo haga, temo que me baje mucho la media. Y no puedo descender del 7 porque pierdo la beca. Que sí. Que no es que 800€ sean un pastón, pero es lo que me separa de seguir estudiando a bajarme de este tren. Porque lo de gastar el dinero de Jon en matrículas lo tengo descartado por mucho que me llore, así que… o mantengo la beca o esto se termina aquí, por ahora y hasta nueva orden cósmica. No lo digo con amargura. Ya sabes que lo mío es tirar por lo budista. He estudiado como un cabrón estos días. Si no he podido, no he podido. Llegarán tiempos mejores y más lúcidos. Seguro. Y si no, pues vale también. El secreto ahora mismo es no pensar en ello.

En realidad, ese es el secreto para todo. No pensar en ello.

Mañana, Japan Weekend por la mañana y cumpleaños de Simón por la tarde. Ay, no hay que llorar / que la vida es un carnaval / es más bello vivir cantando / oh-oh-oh.