Caos vital

Maríamemato enferma. Anoche ya tosía como Darth Vader y esta mañana, mosqueado de no verla salir  disparada del cuarto en el triciclo a las 7:00 AM (práctica habitual) la he ido a despertar, y estaba ardiendo de fiebre. Resultado: zafarrancho suegra improvisado para que Jon y yo pudiéramos ir al trabajo. Medioenpijama ha venido, la pobre mujer. Y aún así, hemos tenido que volar. Niños tarde al colegio, yo tarde al trabajo y con un calcetín de cada clase… Lo de los calcetines es un clásico en mi vida. Yo soy ese que cada mañana cuando abre su cajón de la ropa interior y empieza a salir aquello disparado como las cajas de globos de los payasos siempre piensa “de hoy no pasa que ordene este cajón.” Y así en bucle durante los cuatro años que lleva ahí ese mueble. Te juro que ya no sé ni lo que tengo dentro. Fijo que si escarbo un poco encuentro hasta mis calcetines de comunión, algún sujetador de exnovia de mi pubertad, o alguna nueva civilización extraterrestre. Hoy no ha sido menos. Abrir cajón, salir disparadas las cosas ¡poing! ¡peng! cogerlas al vuelo, calzármelas a la pata coja y salir folladito para descubrir en el coche que llevo un calcetín de rayas rojas y otro de cuadros verdes, cuando lo que quería era dos lisos marrones. 

Y así mi vida entera. Ayer le decía a alguien que yo le vengo muy bien al autismo de Pedro para hacerle ver que el caos en el mundo existe y es sobrellevable. Creo que es lo más consecuente que he dicho en los últimos 26 años.